El presidente Barack Obama y su virtual rival republicano Mitt Romney intensificaron su acercamiento a los votantes hispanos, aunque sin salidas sobre un estatus legal para unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.
Durante sus casi cuatro años el gobierno de Obama ha deportado a una cifra récord de más de un millón de indocumentados debido en parte a la expansión del polémico programa Comunidades Seguras, lo cual ha generado críticas entre los activistas.
Romney, en su lucha por asegurar la nominación republicana, expresó su apoyo a la ley de Arizona SB1070, rechazó el proyecto Dream Act para legalizar a jóvenes indocumentados y respaldó una política de "auto-deportación" con medidas punitivas para obligar la salida de los indocumentados.
Fuente: Notimex/jca