Al finalizar la presentación de Cartas de un jubilado, en la Sala Adamo Boari de Bellas Artes, en la que participaron las escritoras Carmen Boullosa, Raquel Serur y Sandra Lorenzano, el escritor Tomás Segovia compartió que "había venido pensando desde muy joven que el mito del siglo XX, ya no era el mito de Fausto. A mí me daba la impresión de que ese mito había terminado con Doctor Faustus, de Thomas Mann, y la llegada de Hitler".
Explicó que el mito de Fausto, ese que plantea que simplificando al máximo el conocimiento da poder, y que el conocimiento y el poder se imponen por encima del amor, concluyó, y por lo tanto se hacía necesario plantear otro mito: "Yo pensaba el siguiente mito tenía que ser el de Don Juan, es decir, al otro lado del conocimiento está el amor. Lo que pasa es que me ganaron la idea con el make love not war".
Segovia señaló que en su novela epistolar sobre Don Juan, ahora ya jubilado de sus donjuanismos, éste le escribe a Doña Elvira Santaella, con el firme propósito de explicarse a sí mismo para entender "qué fue lo que le pasó a uno", y también, sin el peso, de la condena de la Santa Madre Iglesia, esa "aliada del poder". Por lo que calificó a su novela de "postcatólica"; pues "yo quería un Don Juan que el poder no lo pueda mandar al infierno".
Concluyó que en la actualidad se han confundido los términos de seductor y conquistador (o burlador), que no son los mismos. "No se ha entendido lo que verdaderamente significa seducir, que no es ni conquistar ni engañar ni dominar, sino todo lo contrario. A eso juega mi seductor, ya retirado."
Sobre la edición de su primera novela, después de haber publicado muchos títulos de poesía, traducciones y ensayos, señaló que "cuando uno escribe se pasan angustias, porque se está con uno mismo, pero lo que da mucho miedo es publicar; porque uno piensa: ¿qué pasa si lo entienden?, eso da terror".